Nagore Irigoien medalla de bronce
Durante el pasado mes de Agosto, más exactamente, de los días 14 al 26, se llevaron a cabo en ciudad asiática de Singapur, los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud, en los cuales se dieron cita cerca de 200 países con un total de 3600 particpantes.
La competición de Taekwondo se inició el lunes día 15 y finalizó el viernes día 19. Cada día desarrollaba la competición correspondiente a dos pesos masculinos y a otros dos femeninos.
El turno de Nagore Irigoien, única taekwondoka española clasificada para estos primeros Juegos Olímpicos de la Juventud, llegó el miércoles día 18 en horario vespertino. El sorteo deparó que su primer combate fuese contra la representante de México, el cuál se decidió en el cuarto asalto (punto de oro) a favor de la competidora vasca. Fue un combate tenso, ya que a la tensión generada por el empate de la mexicana a falta de 15 segundos escasos para finalizar el combate después de ir controlando el marcador con un claro 4-1 a favor de Nagore, se sumaba la tensión de que la competidora que ganase ese combate se metia directamente en puestos de medalla. Sin olvidarnos claro está, de la tensión que genera participar en unos Juegos Olímpicos.
Después de derrotar a la mexicana, Nagore quedaba a la espera de rival hasta la finalización del combate entre la representante de Croacia y la representante de Corea del Sur. Finalmente la asiática se hizo con la victoria y sería la rival de la vasca en semifinales.
La semifinal no empezó de cara para nuestra representante, ya que la coreana se puso uno arriba (0-1) y aguantaba las acciones de Nagore. Hasta que en un momento dado Nagore apretó un poco más y no sólo consiguió empatar el combate, sino que consiguió ponerse por delante de la asiática, poniendo en el marcador el 2-1 con el que se llegaría al tercer asalto. En ese tercer asalto, en el que las dos competidoras intercambiaban acciones, la suerte se alió con la coreana. Consiguió empatar el combate (por una amonestación a Nagore, que no por una acción suya de golpear) y poner el 2-2 con el que se llegaría al final del tercer asalto.
Otra vez estábamos como en el primer enfrentamiento, un combate que había que resolver en el punto de oro. Las dos competidoras salieron con ganas, pero sus repetidas acciones no se vieron coronadas por el éxito de puntuar. En una de esas acciones Nagore sacó del tapiz a la coreana, la cual fue sancionada con un kyongo.
El cuarto asalto finalizó tal y como había empezado, con el 0-0 en el marcador (lo que llevaba a tener que resolver el combate por decisión arbitral), pero con un aviso para la representante de Corea. Ahora todo quedaba en manos de los árbitros, los cuales decidieron que la ganadora de ese combate debía ser la coreana, que a la postre se alzaría con la medalla de oro.
Nagore debía conformarse con la medalla de bronce, habiendo acariciado la final, pero satisfecha y orgullosa del logro obtenido y del trabajo realizado para llegar hasta estos Juegos Olímpicos de la Juventud que se desarrollaban por primera vez.
Buena prueba de ese trabajo bien realizado fue la ovación que recibió cuando se retiró del tatami. Habiéndose ido la representante coreana a festejar su pase a la final, todas las gradas se levantaron y aplaudieron a Nagore, valorando el esfuerzo y el sacrificio, sabiendo que debía haber sido ella la que pasase a la final.
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